30 de junio de 2010

SALUDANDO “YA” DE JULIO EL GRAN DIA…LA FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO EN LA PAZ!


Foto: Herbet Muller

De acuerdo con el santoral de nuestra Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, los días 28 y 29 de junio se celebra la Fiesta de los santos Pedro y Pablo.

Esta fiesta, que aún conserva la tradición como gran acontecimiento en el populoso barrio de San Pedro, ha perdido mucho del boato y esplendor de antaño.

En las bellas épocas del acontecer paceño, la conmemoración de este festejo era algo que mantenía ocupados a paceños durante casi todo un mes, con preparativos y organización de eventos deportivos, decorado de casas, reuniones sociales, tés de señoras y hasta “meetings” en la plaza, para establecer todos los detalles a seguir durante el gran día de "San Pedro y San Pablo".

Desde tiempos muy remotos hasta hace unos treinta años, la festividad de tan queridos santos fue para los paceños uno de los acontecimientos sociales más importantes de todo el calendario católico, fiesta que reunía a toda la ciudadanía en la Plaza de "LA Nueva Paz", hoy "Plaza San Pedro".

La víspera del 28 de junio comenzaba con grandes verbenas populares que eran esperadas por gran cantidad de gente cada año. Todo el barrio, en un entusiasmo unánime y cordial, decoraba las casas, puertas de calle, zaguanes y ventanas con adornos chinescos.

Cadenillas de papel, lazos de amor, cintas de colores y farolitos que alumbraban, daban a la noche un singular y bello espectáculo de color y alegría, en todo el rededor de la Plaza y calles aledañas se vendían ponches surtidos, sucumbés, apis, tojoris, todo esto acompañado de los deliciosos buñuelos bañados en rica miel de caña.

Desde las siete de la tarde basta las doce de la noche no cesaba el juego de brillantes y multicolores fuegos artificiales ante la algazara de todos los asistentes, especialmente de los chiquillos y "gualaychos" que llenaban la antigua Plaza de La Nueva Paz.

En el centro de la misma, sonoras bandas militares al contrapunto interpretaban hermosos valses, marchas de caballería, boleros, vidalitas y aires nacionales, mientras jóvenes y señoritas paseaban cadenciosamente alrededor de la plaza.

En la mañana del día siguiente se efectuaba el primer oficio, llamado "Misa de la Aurora", a la cual concurría gran cantidad de gente de casi todos los ámbitos de la ciudad; más tarde, a las once, se realizaba la gran Misa de Fiesta, la cual en si era la Misa principal, repleta con lo que en ese entonces se consideraba lo más granado de la sociedad, la Misa era oficiada por el excelentísimo Nuncio Apostólico de Su Santidad y del Ilustrísimo Obispo de la Diócesis.

De mas esta decir que esas misas eran eternas…Parecía que duraban ho-ras... siglos, los sermones de aquellos santos oradores de antaño hacían temblar los cimientos de la iglesia y las conciencias de todos aquellos señores; los pijes y señoritos escuchaban con la cabeza baja, con todo respeto; las grandes damiselas de la época, tan distinguidas y orgullosas, envueltas en hermosas mantillas españolas se golpeaban el pecho con mas fervor que nunca; las señoritas pudorosas y educadas guardaban sus pequeñas cabecitas en coquetos y primorosos sombreritos "clocbes". Graciosas y provocativas, haciendo revolotear sus pestañas cuajadas de Kagel.

La Misa era el preámbulo del paseo, la retreta y el día de gran fiesta, donde las damas en pleno invierno, ocultaban sus manos en su manguito minúsculo y paseaban alrededor de la calzada, lanzando a través€ del velillo la flecha de sus miradas vencedoras.

Los pijes, por su parte, con pajizos relucientes y el infaltable bastón, luciendo su principal armadura para tan digno encuentro con la chica de sus sueños, en la plaza principal.

Terminado el acto sacramental, todo ya estaba dispuesto para la gran procesión, organizada por los padres de la parroquia, juntamente con los vecinos más ricos del barrio, estos se encargaban de los preparativos en todo el trayecto que recorría la imagen de San Pedro.

La procesión salía de la iglesia en medio del ruido ensordecedor de millones de cohetillos y camaretas que se quemaban por cajones, como anteriormente menciono. Los grande señores de La Nueva Paz, ricos y acaudalados hacendados y de familias conocidas de la aristocracia paceña de antaño, como los Díaz Machicado, Ascarrunz
Mariaca, Hinojosa Carrasco, Luna Pizarro, Cerruto Calderón de la Barca, Fossati Ormachea, la gran familia Alcoreza, los “Chijta Pérez, los Aldazosa, Doña Esther Sagarnaga de Fuentes Alcoreza y muchos más, no escatimaban esfuerzos para darle a esta hermosa fiesta todo el brillo y realce posibles.

Aparte del esplendor de las ceremonias religiosas, los miembros del “Olimpic Club” bajo el patrocinio de la Junta de Vecinos, preparaban varios matchs de tenis a los que concurrían jugadores de varios clubes sociales de toda la ciudad. En el “field” del Olympic” se realizaban interesantes encuentro de futbol con premios para los equipos ganadores, entre los que siempre ganaban estaban los recordados equipos “Libertad” y el de “Nueva Paz”

No podía falta la “carrera de ciclistas” organizada por la agencia de bicicletas “Brenabor” y la Junta de Vecinos. Este entretenimiento comprendía el recorrido desde la Plaza España hasta el Hipódromo de Miraflores, una vuelta a este y el regreso y entrada triunfal a la Plaza de San Pedro. En estas competencias siempre estuvieron presentes los ciclistas Alberto Montoya, Juan Santibáñez, Flores, Manuel Inchauste y Antonio Rodríguez. Ganaba la carrera el ciclista que lograba realizarla en veinte minutos, lo cual en “ese entonces” era un record que muy pocos lograban.

Las damiselas no estaban lejos de participar en deportes y una de las atracciones principales de la festividad era la gran “Carrera de Sortijas” para señoritas en la cual tomaba parte y eran grandes animadores Lilia Luna Pizarro, Elvira Peñaloza, Cornelia Tackken y Remedios Rodríguez. La competencia era sin duda lo más atractivo de los números programados para la fiesta.

Al final de cada uno de los eventos deportivos se hacia la solemne distribución de los premios a todos y cada uno de los ganadores de los diferentes concursos y actividades, siendo las preseas valiosas medallas de oro y plata (en esa época corrían las libras esterlinas y las monedas de plata pesada).

El año del Centenario de la Republica fue uno de los cuales se celebro la fiesta con más entusiasmo que nunca, el Director de la zona confecciono un interesante programa el cual comprendía desde la iluminación de las calles hasta el continuo festejo con retretas, concursos y eventos deportivos.

Sin embargo, la nota singular y llamativa en esa oportunidad fue la Gran Kermesse, la misma que se realizo los días 27, 28, 29 de horas 10 de la mañana a 7 de la noche. Los kioscos fueron atendidos por las bellas señoritas: Carmen Rosa Eduardo, Cristina Sáenz, Elena Alborta Ballivian, Hortensia Benavides y muchas otras más. El producto de la venta en dicha Kermesse fue destinada a la refacción de la Iglesia Parroquial.

Desgraciadamente como todo lo bello y hermoso del antaño paceño, esta celebración con el tiempo se ha perdido, ya nadie se acuerda, las familias se han diseminado y la gran fiesta ha desaparecido, en nuestros días esta se reduce simplemente a la Misa y a un pequeña procesión.. y eso!

Allí en la antigua, saqueada y vetusta Iglesia de San Pedro solo queda el recuerdo de las grandes épocas, de los bellos tiempos de nuestra querida ciudad... Lástima que ya no estén aquellas familias que daban importancia a las tradiciones, a nuestras costumbres tan paceñas, familias que querían a su barrio, que se desvivían por él, por su parroquia.

Hoy el barrio antiguo de “La Nueva Paz” tiene otra fisonomía, ya no pasean por allí los distinguidos caballeros de “tongo, gets y bastón”. Se callaron las retretas, se acabaron los paseos por la Plaza Principal, ya no están los Eduardo, los Sologuren, los Benavides para animar estas ocasiones tan bonitas. Se fueron los Costas de la Torre, los Gonzales y los Paravicini, los Calderón…ahora solo quedan los recuerdos y la última vez que estuve allí, vi cantidad de “mariachis” cantando en la puerta…que nos paso?

Isabel Velasco.

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1 comentario:

  1. Muy bonitos recuerdos de La Paz, de aquellos tiempos. VIVA LA PAZ. ¡¡¡¡¡¡¡

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