17 de junio de 2011

LA FABULOSA ENTRADA DEL GRAN PODER



Esta fiesta tan tradicional de la ciudad de La Paz, me dio muchas alegrías y también muchos sinsabores, ya que el domicilio de mi familia desde tiempos inmemorables estaba y está hasta hoy día en la Plaza Venezuela frente al monumento al Libertador Simón Bolívar. Dirección Avenida 16 de Julio No. 1624. Lugar ideal para los paceños como centro de todas las fiestas, desfiles, concentraciones huelgas paros, desmanes y marchas habidas y por haber en nuestra ínclita ciudad de La Paz.


Escribo “sinsabores” porque el callejón de la casa que en tiempos de la colonia había servido como zaguán por donde las mulas y burros entraban con las encomiendas y nunca se libraba en las fiestas y todos los acontecimientos de los borrachines y bailarines que dejaban ahí sus despojos llenando el callejón de orines y basura, por ende malos olores, y todo tipo de inconvenientes para nuestra familia.


En esos años mi pasatiempo favorito como buena hija del Illimani, era la recopilación de artículos de tradiciones paceñas, historias, leyendas y costumbres que semanalmente las presentaba los jueves en el Suplemento Femenino del Diario dirigido por la recordada y hermosa señora Doña Elenita Janhsen de Carrasco.


La famosa columna EL RINCÓN DE LOS RECUERDOS se fue convirtiendo en una de las atracciones de ese Suplemento y conforme pasaban los años hasta recibía cartas de señoras que admiraban mi memoria privilegiada y me pedían que escriba acerca de las fiestas del Presidente Pando. En esa época todavía yo era una jovencita en mis primorosos treinta abriles.

Cierto día recibí una carta del Alcalde Raúl Salmón de la Barra en el cual me informaba que como había recibido el Premio a la Paceña creadora, el año 1985, debería estar presente como JURADO en la fiesta del Gran Poder. Gesto que me lleno de alegría y satisfacción, algo sensacional para mí en esas épocas. Por supuesto mi padre se hincho de orgullo ya que él había sido una de los impulsores de la Gran Fiesta del Señor del Gran Poder desde los comienzos de las prestes en el barrio de Chijini.


La nota que recibí decía que sería Jurado del desfile para calificar los primeros premios en Morenada, Diablada, Sayas, Caporales entre las muchas comparsas en compañía de un selecto grupo de personalidades del acontecer paceño de ese entonces.


La cita era a las siete de la mañana, obviamente me fui muy bien ataviada... no era necesario llevar un refrigerio ya que este seria ofrecido por la Oficialía de Cultura junto con los respectivos refrescos.

Al llegar al palco vi que mis compañeros jurados eran nada más y nada menos que Paulovich, La Comadre Remedios Loza, Doña Amalita de Gallardo, Peter McFarren, la querida India Doña Adela Peñaranda y esta servidora que en ese entonces tenía el nombre de María Isabel Velasco de Valle, mas el recién estrenado fenómeno el pintor Gastón Ugalde. Nos saludamos entre los conocidos, yo tenía una amistad formidable con Doña Amalia y Paulo así que nos sentamos y comenzó el desfile.


Las comparsas pasaban lentamente, el cansancio se hacía latente entre la distinguida concurrencia de jurados, el hambre hacia tronar los estómagos y para eso de las doce del medio día llego un representante de la Alcaldía con una fuente de sándwiches de pan con una triste carne fría y un poco de mayonesa envueltos en un papel de seda. ¡Qué decepción! ¡No podía ser! Como a tan distinguidos jurados se iba a tratar así, tremenda decepción…Max Fernández quien recién había comprado la Cervecería Boliviana Nacional con su singular modo de ser, tan popular y querido por los paceños, pasaba de rato en rato frente al palco oficial y el nuestro regalando a la concurrencia y al pueblo en general las novedosas latas de Cerveza Paceña Boliviana Nacional Centenario. La gente loca, recibía las latitas y celebraba el paso del personaje con aplausos gritos y alegría.


Mientras tanto tronaban los estómagos del grupo de jurados y en un momento de esos Peter McFarren con su máquina fotográfica tomando las mejores fotos de los bailarines hizo saber que estaba totalmente muerto de hambre, ¡clamor que fue aplaudido por todos nosotros! Mas no fue en vano, Doña Remedios Loza exclamo:


“Ayyy pero no se preocupen pues, si aquí yo he traído mis sándwiches de chola para todos” Albricias…¡¡que delicia!! Esos sándwiches no tenían comparación y no sé de donde salieron, la Remedios saco debajo de sus polleras una fuente impresionante de los divinos sándwiches y nos repartió hasta el cansancio. Junto con las cervezas que agarraba al vuelo Gastón Ugalde, un “bocato di cardinale” nuestro almuerzo una maravilla.


Seguía el monótono desfile y ya eran las cinco de la tarde, los traka traka de los morenos nos tenían adormecidos y entre Paulovich y sus ocurrencias más o menos podíamos tolerar el estar sentados en esas tablas que ya estaban dando dolores donde termina la espalda.


Mas o menos a las siete de la noche que nuevamente el hambre había hecho presa de los distinguidos personajes paceños y dejando de lado los tristes sándwiches que nos regalaban los de la alcaldía…Paulovich pronuncio el lamento de que ya su estomago estaba sonando y saltando como los diablos de las comparsas…no fue mas...Doña Adela Peñaranda se levanto las mankanchas y polleras y como por arte de magia saco un cajón bracero con un lechón al horno de antología…!increíble! esa señora hizo de Houdini presentándonos el delicioso chanchito con ajicito amarillo, llajwa y sarza blanca, papas, plátanos y camotes.


No podíamos aspirar a más, habíamos bebido, comido y hasta el amor casi nos consumía. Con los ánimos ya bien calientes por tan deliciosos manjares y las cervecitas que ya habían hecho su efecto Gastón Ugalde a quien me lo acababan de presentar dijo:


“Que aburrimiento che, porque mejor no nos vamos al frente, a la casa de las Velasquitos, ahí sí que nos van a atender bien, esas chicas hacen las mejores fiestas de La Paz y los picantes de la señora Marilú son sensacionales, hasta podemos bailar unas lentas en su pickup como en los viejos tiempos”!


Yo quede lela, confundida. En la ciudad me conocen con el nombre de Mabel Velasco y en la lista de los jurados estaba como María Isabel de Valle, claro entonces casada con mi primer esposo y sin el Velasco incluido.


Me trate de calmar y le dije con toda compostura:


Y tú Gastón, ¿ibas a esas fiestas?


A lo que el replico con toda desenvoltura:


¡Uyy claro! no saben yo a la Mabelita me la chunkeaba como loco, era mi camote. Cada fiesta era mi agarrón.


Doña Amalita Gallardo me miro y creo que le caían gotas de sudor por la frente... ¡muda! A la espera de una hecatombe.


Como en esas épocas yo era bien formalita, simplemente le dije:


Mira no te hagas yo no te conozco, nunca te he visto en ninguna de mis fiestas, que raro no me acuerdo haber sido tu camote ni menos que haya chunkeado contigo.


Todos se mataron de risa, Paulo salió con una de sus frases sensacionales y terminamos en un jolgorio sensacional en medio del papelón sufrido por Ugalde, con el cual congenie ese día y hasta ahora somos muy amigos.


Ese fue el inolvidable Día de la Fiesta del Gran Poder… que pase de Jurado nada más ni nada menos. Salí de allí a las once de la noche y nunca olvidare esta historia que se las cuento para el recuerdo.

¡Feliz Fiesta del Señor del Gran Poder!


Isabel Velasco

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