5 de agosto de 2015

DE LA PATRIA EL ALTO NOMBRE


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Dicen que “todo tiempo pasado fue mejor”, vamos a ver... hoy traigo para el recuerdo unas notas de los desfiles en esas épocas en las cuales en Bolivia... aunque parezca un “cuento de hadas” ¡todos, todos vibraban en las fiestas de Agosto! Eran la ocasión más grata, más preparada y lo hacíamos con tanto gusto con verdadera unción patriótica.

Contaron nuestros padres que uno de los desfiles escolares más apoteósicos de la historia fue aquel del 6 de Agosto de 1925, en conmemoración del “Centenario de la República”

Para esa oportunidad, el gobierno americano había regalado 20.000 uniformes color “kaki” para uso de los colegios fiscales de La Paz; estos eran parecidos a los que usan los “Boy Scouts” y así fue como los chicos de las escuelas se presentaron uniformados.

A partir de ese año se inicio una especie de competencia patriótica entre los diversos colegios y escuelas; los trajes que se estrenaron en 1925 sirvieron de modelo para que todos los establecimientos optaran por tener uno propio.

En esas épocas de antaño más o menos entre el 1959 y el 1960 los colegios privados tenían uniformes de “diario y de gala” igualmente los liceos y escuelas lucían vistosos cuellos de colores con sus respectivos sombreros, no solo porque se trataba de una demostración de fervor patriótico, sino porque cada año los colegios se lucían en su presentación e iban progresando paulatinamente con diferentes demostraciones e innovaciones en la vestimenta de los alumnos y muy especialmente en la organización de las “bandas”: hecho que se fue convirtiendo en un verdadero desafío entre los colegios privados de nuestra ciudad.

Cuantos bellos recuerdos han quedado de aquellos grandes desfiles, de los años sesenta. La juventud de entonces no solo esperaba que su banda fuera la mejor, cada alumno aportaba a la contienda su buena educación, su civismo, su paso marcial, sus mejores galas. Fueron gestores maravillosos para estimular esta dedicación los maestros de gimnasia de los diferentes establecimientos destacándose entre muchos el recordado “Negro Ayllon” de la Salle, el querido “Nato Soto” del San Calixto, la señorita Bertha del Santa Ana, la Señorita Zarate en el Ingles Católico y Doña Raquel Atristain en los Sagrados Corazones. Inolvidables maestros de gimnasia que hacían retumbar el colegio con su voz de mando.

Los ensayos para los desfiles del 6 de Agosto comenzaban con dos meses de anticipación. Después de clases era ineludible asistir a las practicas; formación de escuadras, orden de tamaño perfecto, selección de abanderados, portaestandartes y sobre todo “silencio y disciplina absoluta”.

Los coros que debían entonarse el 5 de Agosto en las concentraciones y desfiles, estaban a cargo del gran músico y director profesor D. Antonio Gonzales Bravo, quien organizaba ensayos parciales y generales en el Colegio Don Bosco. Posteriormente otro gran maestro ocupo su lugar: el recordado profesor Luis Felipe Arce, cariñosamente apodado como el “Moko Arce” ¡Quien podría olvidarlo! En los ensayos que diariamente se efectuaban en los patios del Colegio Americano, donde obligadamente asistían todos los colegios para cantar los himnos patrios, posesionado en una alta tarima con batuta en mano dando golpes fuertes a la misma en un obsesionado afán de perfección y tratando de mantener la disciplina entre miles de alumnos reunidos y cantando. El “Moko Arce” era un director fenomenal y enfurecido golpeando la tarima y gritando su famosa frase: “¡No, No! Otra vez… ¡vamos ya!

Surgen entre los recuerdos maravillosos de aquel entonces las figuras imponentes de grandes maestras como Doña Raquel Esprella de la Escuela Argentina quien momentos antes de emprender la marcha, en el patio del establecimiento gritaba con toda el alma: “¡Viva Bolivia!” y a la respuesta: “¡Que viva!” ella acercaba las manos a sus oídos y decía: “!no se oye!.. En el segundo intento: “¡ahora más o menos! y al tercer ¡QUE VIVA! de todo el alumnado… recién gallardamente, afirmaba: “¡AHORA SI... ESTAMOS LISTAS! y se emprendía la marcha.

A través del tiempo fueron apareciendo las “bandas colegiales” inicialmente compuestas solo por un guaripolero y una docena de tambores, luego llegaron las cornetas y las trompetas de tres teclas, los “bubbles” orgullo de maestros y colegiales, adornados con hermosas banderolas y pulidos hasta la exageración.

Jamás ningún paceño podrá olvidar, pues ya forma, parte de nuestra tradición, las memorables competencias entre “Calixtinos” y “Lasallistas”. ¡Había que ver esos duelos de bandas! Muchos dientes rotos por las boquillas de las cornetas o por los puños de sus ocasionales rivales, fueron testigos de esas hermosas épocas. Aunque parezca mentira, eran los propios “curas” y “hermanos” los que estimulaban esta competencia.

La Salle contaba con el asesoramiento del hermano Julián quien ponía todo de sí mismo y elevaba los ánimos de los alumnos marchando junto a las escuadras. Gritaba: “¡Rompan tambores… revienten trompetas!”. Asimismo el queridísimo “Negrito Ayllon” y por el San Calixto Don Roberto Soto. Las maestras de gimnasia anteriormente mencionadas de los colegios católicos de señoritas, hacían de cada marcha un desafío personal.

Para el recuerdo traigo a colación una de las muchas trifulcas que se libraron en las calles adyacentes a la Plaza Murillo especialmente cuando el “Sanca” bajaba por la Jenaro Sanjinés hasta llegar a la Mercado donde se cruzaba con La Salle. Ese era el momento decisivo; el entusiasmo desbordante de los alumnos salía a flor de piel y rompiendo tambores, reventando trompetas, los dos colegios hacían tronar la ciudad de La Paz increíblemente incitados por los “curas y hermanos”, quienes eufóricos corrían de un lado a otro dando ánimos a los ejecutantes y muchas veces gritando y ordenándolas a “soplar hasta estallar”.



Los calixtinos recordaran al hermano Mejía, campeón de box en su España natal, quien trajo sus conocimientos al San Calixto, para que los alumnos los pongan en práctica contra los “lasallistas” quienes por su parte contaban con el asesoramiento del “hermano José” que no se quedaba lejos en fuerza ni en estatura. Así pues, no había vencedores ni vencidos… ambos lo comprobaban el momento de hacer su paso triunfal en la Plaza Murillo después de haber recibido el cariño, el aplauso y la felicitación de todo el pueblo paceño que se daba cita para verlos en multitud y por todo el recorrido desde El Prado.

Figuran entre los muchos recuerdos y anécdotas de aquellas épocas cuando la competencia se había hecho más dura, un 6 de Agosto en que el San Calixto se presento al desfile causando verdadera sensación con una verdadera “bomba” su “¡Batallón de Rompedores”! Sucedió que había llegado al Convento de los Jesuitas un curita en plena formación para el sacerdocio, enviado como profesor... este “maestrillo” así llamado por los chicos, tuvo la brillante idea de escoger a los alumnos más altos del colegio; aquellos que llegaran al metro ochenta de estatura. Los vistió, los ensayo y fue así que el 6 de Agosto salió de la puerta principal del colegio San Calixto un impresionante grupo de muchachos vestidos con un uniforme similar a los de los militantes de la “Falange Española” con unas hermosas boinas vascas y el aditamento en los puños de unas aletas de tiburón, tipo Batman, las cuales les cubrían todo el antebrazo. Su objetivo: ir a la cabeza del colegio abriendo “cancha” en una marcha por demás imponente que causo furor por las calles de la ciudad. ¡Algo inolvidable! El publico los aplaudió frenéticamente por la calle Comercio no podían pasar…la gente gritaba frenética, las chicas se desmayaron de emoción…fue algo fantástico. Por supuesto que fue un duro golpe para los de La Salle…los Rompedores les asestaron tremenda afrenta y fuerte shock en esa ocasión.

Don Roberto Ayllon para reponerse de este infarto, pues no podía tolerar tal afrenta, hizo traer desde España los magníficos “Heraldos” para la banda de La Salle y en el más completo secreto vistió a sus muchachos con el uniforme de la “Legión Extranjera”: blanco con celeste bajito. Qué les puedo decir: esto fue lo máximo! Ese 6 de Agosto de 1964 fue sin lugar a dudas el año de los “lasallistas”. Jamás podremos olvidar a esos hermosos muchachos vestidos de legionarios con sus uniformes celestes. La presentación de los famosos “Heraldos” fue algo que causo revuelo; por demás está decir que eran seguidos en todo el trayecto por una multitud de fanáticas chiquillas del Santa Ana, de los Sagrados y del Inglés.



Qué podemos expresar de la hermosa banda de Instituto Americano, la cual siempre sorprendía a la ciudadanía con nuevas innovaciones, destacándose por ser la más completa y agregando nuevos instrumentos cada año como marimbas, trombones de vara y la sensacional presentación de su grupo de hermosas guaripoleras con pantalones cortos, algo que hizo temblar a la ciudadanía de ese entonces. Causaron furor en esas épocas “oscuras” muchos jóvenes tuvieron pesadillas, las chicas de los colegios católicos sufrieron depresiones insoportables y durante mucho tiempo no se hablo de otra cosa; amén de los que cayeron fulminados de una camotera irrefrenable e imperecedera por las “guaripoleras del Americano”

Fue desde aquellos lejanos días que el Colegio Don Bosco tuvo la banda más perfecta; una de las primeras en ejecutar piezas selectas de grandes músicos, siempre bajo la dirección y empeño del querido “padre Antonio Sabini”: un italiano bien boliviano que siempre iba a la cabeza de “su banda” contagiando el entusiasmo y patriotismo.

Sin embargo, todos tendrán que concordar en que la “Banda de guerra” del Colegio Alemán Mariscal Braun, sin muchos aspavientos, solo con el uniforme de gala, azul y blanco desde la salida del colegio y durante el paso por las avenidas de la ciudad siempre fue la más disciplinada y aplaudida. Jamás ninguna chica de esos tiempos de oro, podrá olvidar el imponente paso de los gringos del Mariscal Braun y su ordenada vuelta al colegio desde la Plaza Murillo, seguidos por la más linda juventud de La Paz, aplaudidos por el público al final del Prado para terminar en su establecimiento en Sopocachi Este plantel educativo en los desfiles era la nota de distinción en los hermosos tiempos de los años sesenta.

El colegio Saint Andrew’s dirigido por sacerdotes canadienses católicos cuenta con una larga historia de civismo desde 1956 época en la cual desfilaban en la zona sur de la ciudad, sin embargo desde 1962 la banda ya contaba con cornetas, tambores y dos pares de platillos. Ese año tuvo destacada presentación en las fiestas del 16 de Julio y del 6 de agosto desfilando en el centro de la ciudad al mando del Director del Colegio el recordado “Cura Burns”. Regalando al público paceño un espectáculo digno de admiración y aplauso con su grupo de altivas guaripoleras con los uniformes de falda corta escogidas entre las señoritas más bellas de esas épocas, cabe mencionar a Tatiana Palza, Sonia Cerruto, Beatriz Barbery, Bee Bedoya, Sandra Gallardo, Ana Maria Diaz entre otras que fueron admiradas y aplaudidas por toda la ciudadanía a su paso por las calles de nuestra ciudad.

“Koripaiti y Koripaitata el Ayacucho está aca! Era el grito de los ayacuchenses a su paso por las avenidas paceñas en el desfile del 6 de Agosto, este tradicional colegio, cuna de grandes personalidades en la historia de nuestro país, era el más temido! Su paso jamás pasaba desapercibido el día de la patria Decanos en la educación boliviana hacían su entrada liderizando el desfile, vestido todo el alumnado con terno negro y con camisa blanca sin corbata y cantando a voz en cuello el himno del colegio. Los ayacuchenses no tenían banda y en medio de una euforia patriota sin medida su grito de guerra se podía escuchar: “Con banda o sin banda…quien manda! A lo cual se podía escuchar la respuesta contundente de todo el alumnado “El Ayacucho” Este establecimiento educativo sí que se hacía sentir en los desfiles de antaño.

Seguramente hay muchas historias, muchos recuerdos de los “días patrios” de las épocas doradas. La juventud de entonces manifestaba su amor a la patria con dedicación, esfuerzo, valentía, consideración…qué tiempos aquellos en los cuales hubiéramos dado la vida por nuestra querida patria!


¡VIVA LA REPÚBLICA DE BOLIVIA!

Isabel Velasco.

Fotos Cortesía de: Fotos Antiguas de La Paz
Simón Bedoya y Alberto Bustamante Valencia


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