13 de abril de 2009

CALLARON LAS CAMPANAS ES JUEVES SANTO

Una vez más conmemoramos la pasión de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, y lo hacemos con devoción, en todos los confines de la tierra! En cada templo, en cada iglesia, en los pueblos, en las ciudades en las grandes capitales, es una celebración que nos unes como cristianos preparándonos para el Domingo de Resurrección! La Pascua.

En todos los países del mundo las tradiciones y costumbres de Semana Santa coinciden mucho, se parecen. En mi patria Bolivia comienzan las celebraciones con devoción y mucho respeto. Al paso del tiempo conforme pasan los años, mucho ha cambiado, pero es bien bonito pasar a nuestros hijos las historias de lo que fue…y como se lo vivió.
Hace un tiempo, nosotros los de la generación de los “ahora abuelos” los que vivimos por el tiempo de los grandes cambios del último Concilio Ecuménico, participábamos en esta fiesta con gran fervor, nos preparábamos, íbamos a confesarnos, si!! Por lo menos “una vez al año.

Era el Jueves Santo uno de los días principales de esta Semana Mayor, comenzaba con la Misa que en ese tiempo era en la mañana, el ceremonial de la Iglesia se desarrollaba con toda solemnidad y mucha pompa, la que se traducía en la vestimenta de los sacerdotes, rezos y en el arreglo de los altares, los ritos incluían canticos, sacrificios, ofrendas. Callaban todas las campanas, se escuchaban en vez de ellas matracas de madera, los fieles vestían de duelo, trajes negros, grandes velos, mantillas.

El fervor, el respeto era total, la prensa inclusive mediante los periódicos traducía este sentimiento en sus primeras páginas, las cuales estaban dedicadas íntegramente a los pasajes de la Biblia con recuadros y estampas de la Pasión de Nuestro Señor, el luto se demostraba en las líneas gruesas que enmarcaban los cuadros y artículos.
Pasada la Misa, durante todo el día se realizaban las visitas a las iglesias que tenían que ser catorce, siguiendo la tradición de la Biblia. Era una devoción familiar que todos cumplían con toda formalidad.

En la ciudad de La Paz por ejemplo, las visitas comenzaban en la Iglesia de San Pedro, para después dirigirse a San Juan de Dios, luego a San Agustín, San Francisco, de allí a la Iglesia del Rosario, la Recoleta, San Sebastián en Churubamba, los Jesuitas pasando por la calle Ayacucho a Santo Domingo, el Carmen, la Merced, la capilla de las Recogidas, en la calle Recreo, la del Ingles Católico y los Sagrados Corazones.

Capítulo aparte merece el comentario del arreglo de los altares en las iglesias, en esas épocas se efectuaban verdaderos monumentos de arte, obras maestras de esplendor, decorados suntuosamente con infinidad de luces, flores, oropeles o tules que servían de marco para la exposición del Santísimo, los encargados del templo y fieles asignados no escatimaban esfuerzo alguno, se esmeraban de tal forma que cada iglesia mostraba lo mejor de sí en franca competencia con las demás. Ahí se jugaba el prestigio de las congregaciones y de los propios sacerdotes, lo que traslucía al día siguiente con el comentario de los vecinos.

Los visitantes hacían largas colas para no atropellar y no causar disturbios. El ambiente era lúgubre, tenso mostrando los templos esa noche el pesar, la consternación por el calvario de Cristo, esos ritos incluían ruidos de cadenas, latigazos, ocasionalmente en muchos casos se escuchaba una voz gangosa salida de ultratumba que decía:” una limosna para el santo entierro de Cristo y soledad de la Virgen María”. Estos detalles contribuían a dar una nota tétrica a esa noche de dolor.

Una costumbre que aun tiene vigencia en las antiguas familias paceñas es la de reunir a todos sus miembros para el almuerzo de Jueves Santo, en esta ocasión se sirven los tradicionales platos de Semana Santa, estos son catorce!
El caldo de arroz sin carne, blanco, luego el Bacalao a la Vizcaína, el Ají de Cochayuyo, la Nogada de Bacalao, el Queso Humacha, la Carbonada de choclo y queso, el Ajicito de Tauri, el Habas Pejtu , la Tomatada de Pescado del Lago Titicaca, el Arroz con Leche y las Dulce Empanadas. Aunque esto parece un cuento, se preparaban las catorce viandas y se las servía una tras la otra.

El viernes Santo desde muy temprano, hasta hoy en día, se siente en el ambiente una especie de recogimiento general en la ciudadanía, las iglesias están abiertas al público, pero con sus altares totalmente cubiertos, ese día no se cumple con el oficio de la Santa Misa, la ceremonia principal de ese programa es el Sermón de las Tres Horas, antaño este oficio creaba expectativa general, pues los sacerdotes eran famosos oradores y en competencia se preparaban para ganar los laureles y el comentario del público.

Por otra parte y hasta hoy en día, el Viernes Santo, como es tradición salen dos procesiones principales, la tradicional del Santo Sepulcro, de la Iglesia de la Merced, a la cual asisten los gobernantes, las Fuerzas Armadas de la nación, los magistrados y la ciudadanía en general, todos de luto mostrando devoción, los “Caballeros del Santo Sepulcro” encapuchados, conduciendo al yacente Nazareno, imagen bellísima que es adorada en esa iglesia tan antigua de La Paz. Detrás viene la Dolorosa con floridos cirios, avemarías y padrenuestros, canticos y respeto, sincera tristeza en los corazones.

La segunda procesión parte de la Iglesia de San Sebastián, las señoras, vestidas de negro portan las “ofrendas”, almohadas de terciopelo en las cuales se enganchan hermosos topos, falluchos y caravanas de oro y piedras preciosas, no unas cuantas, cientos, algo realmente impresionante. Seguramente se practica esta usanza como demostración del lujo de la mujer del pueblo en Bolivia en acto de ofrecimiento de piedad por la Virgen doliente, se despojan de sus joyas y acompañan la tristeza de la Madre de Jesús, simples y no con adornos mundanos.

Toda esta semana del recuerdo las emisoras solo emitían música sacra, El Sábado de Resurrección ya terminados los días de duelo y recogimiento el pueblo vestía nuevamente sus ropas de color y se podía escuchar por todos los alrededores de la ciudad cohetillos, camaretazos y fuegos artificiales que según decían “hacían reventar a Judas.

Así era la Semana Santa de antes y la de algunos años, paulatinamente hemos perdido muchas costumbres, pero el ceremonial de la Iglesia Católica tiene vigente muchas de ellas.

Hoy día al escribir esta nota, un amigo me llamo y consternado me comento que debía leer el periódico “La Razón” de mi país, así lo hice y quede fulminada al saber que el Gobierno había prohibido completamente cualquier demostración de fe católica y que decidió que las Fuerzas Armadas no asistan a las procesiones como era una costumbre.
Contradictoriamente los sacerdotes católicos se han pronunciado e informaron que la asistencia a los templos en estas épocas de confusión ha aumentado y la fe del pueblo católica esta mas fortalecida que nunca!

Isabel Velasco

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