15 de enero de 2009

HEROES ANONIMOS CON RECUERDOS DE HUMO

“Era la noche mas oscura de mi vida, el frío penetraba por los huesos...ametralladora en mano, escuchaba el sonido del latir de los corazones de mis compañeros, a muchos no los volví a ver después de esa larga jornada, pero los recuerdo. Hoy los fui a visitar al Cementerio de Arlington y también me di un paseo por el monumento a los Soldados de la Guerra de Corea...” nos dice Mario Velasco.

Es la ultima semana del mes de Noviembre y en su casa de Rockville, Maryland, donde fuimos a visitarlo, conversamos obviamente de la guerra en Irak, la de Viet Nam y otras guerras por la “libertad” en la que miles y miles de latinoamericanos han peleado bajo la bandera de las barras y las estrellas. Sin embargo al escuchar su historia no podemos imaginarnos como esta persona tan “normal” un latino mas en los Estados Unidos, alegre, jovial, tranquilo, casado con Lucy, una puertorriqueña maravillosa y un hijo divino, fue el protagonista en una guerra, quizás mato en aras de la libertad, o casi muere.

Era el final de la era dorada de los anos cincuenta, los niñitos bien de la ciudad de La Paz, Bolivia, bailaban al ritmo de Elvis Presley, Paul Anka, los Cinco Latinos, Bill Hayley y sus Cometas. El Rock and Roll estremecía a los padres de familia, quienes tal vez en su rancia aristocracia ya comenzaban a sentir los efectos del cambio. Demás esta decir que esa ciudad era hermosa, de esos tiempos ya no queda nada, obviamente.

Cientos de jóvenes latinoamericanos atraídos por las películas, la moda, la libertad y la facilidad de venir a los Estados Unidos, con simplemente su pasaporte llegaban a este país. En Washington! la American University, y la Georgetown University, se llenaron de latinos. Uno de ellos fue Mario. Dice el que atraído por los llamados del Tío Sam y la propaganda de la época, todos los amigos se volvieron locos y en busca de aventura y emoción ingresaron a la “Army”.

Mario Velasco, es mi hermano mayor, un hombre de un talento musical increíble. A los doce anos fue premiado con la Medalla de Oro a la “composición musical de la Alcaldía de la Paz. Por cierto mi padre, Don Gastón Velasco, revolucionario fundador del MNR se adueño de la música del popular huaynito, le puso la letra y este ha sido y será por siempre el himno de los “movimientistas” de todas las épocas. Mario también cuenta entre sus múltiples composiciones con la “Marcha Naval” himno que se canta en las escuelas y en los desfiles militares en añoranzas ilusas del Litoral perdido en una guerra sin pena ni gloria con Chile.

Allá por la primera década de los sesenta, recuerdo que muchas cartas me llegaban de el, desde Hawai donde estaba estacionado, me contaba aventuras maravillosas, un día el correo paro, de el no se supo nada por varios anos. Mis padres, ya no puedo ni acordarme como sufrieron. Nadie daba razón de su paradero.

En 1965, supimos que estaba en un Hospital Militar en San Francisco, “solo recuerdo que estábamos en plena batalla con mis manos en la ametralladora arremetía con fuerza, en un ataque sorpresa por parte de los coreanos” nos dice.. “en la noche gélida y oscura, donde veía solo sombras y el fuego de la batalla, nos atrincheramos, logramos reiniciar el combate, mas en la oscuridad, fuimos atacados por ambos flancos, luchamos a bayoneta armada, de pronto algo retumbo en mi cabeza, fue como un rayo que me dio directamente, después el silencio, la nada..” y luego me despierto en el hospital!

Mario Velasco estuvo estacionado el 62, 63, 64 en la región de Ichon, Corea del Sur, junto a muchos regimientos de las naciones aliadas. En su último combate, el estallido de una granada le causo la amnesia total de la cual se recupero milagrosamente y reapareció como un fantasma en nuestras vidas con mil y una historias para contar. Entre una de ellas esta la del premio que gano en Hong Kong “First Prize of the World Armies Talent Show” por su interpretación de “Exodus” al piano ante miles de personas. Recorrió casi toda la China, Japón y el mundo como soldado de la American Army.

Fue premiado con la medalla: “Honor and Courage Under Fire” y recibió el “Honorable Discharge” en 1965.

El como muchos hispanos han escrito sus nombres con letras de oro en las memorables batallas ganadas por los Estados Unidos, hoy son seres simples que ya llegaron a ser veteranos, pero para quien? No desfilan, no portan estandartes, no exhiben sus medallas, son los héroes anónimos, que visitan el monumento a sus amigos, en el mes de noviembre, aquellos que dieron su vida por ellos o esos que murieron en sus brazos. Son parte de nuestro orgullo hispano!

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