10 de febrero de 2009

EL ECUADOR, ¡LA MITAD DEL MUNDO!

La primera vez que pase por la línea del Ecuador fui coronada princesa de las Ondinas, en esas épocas no sabia que me estaba pasando, partía de mi patria Bolivia por primera vez.
Viajábamos en un barco italiano, partimos del puerto de Arica en Chile hacia el norte, que viaje mas largo Dios mío! sin embargo fue algo maravilloso. El barco se llamaba “Donizetti”

Mi madre una viajera compulsiva nos trataba de hacer comprender la importancia de la tremenda aventura, mi hermanita y yo, estábamos interesadas en nuestros peinados, cuantos chicos viajaban, con quien bailaríamos y bueno... Por nuestra juventud supongo, no teníamos idea de adonde íbamos, ni cuanto tiempo estaríamos al final de nuestro destino, lo que si, nos importaba era cuantos chicos habían a bordo del barco, algún italiano tal vez? Los marineros unos churros locos, después de dos días de ver sol y mar, llegamos al puerto del Callao en el Perú!

Que desgracia...comenzaron a llegar las peruanas! Limeñas, aristócratas, la muerte! no sabíamos que hacer, eran bellísimas, unos cuerpos de infarto, nosotras del altiplano, con nuestras mejillas todas manzanitas bien rosaditas, todavía no nos habíamos tostado, el bronceado era categoría pluma para las bolivianas que ni costa marítima teníamos, eso fue lo mas desastroso de aquel viaje.

Pasadas las primeras fricciones, quitadas de chicos, malestares, mareos, verdaderamente logramos limar las asperezas y como buenas latinas nos llegamos a comprender, noches de guitarreadas...mar y cielo llegamos al primer lugar que realmente nos hizo estremecer: el puerto de Guayaquil en el Ecuador!

Eran otros tiempos, no habían peligros, la gente era buena, sana, que maravilla! bajamos del barco y mi mama se fue al mercado mas cercano y allí compro las mas bellas piñas que había visto hasta ese día en mis quince años. No podría descifrar en palabras la hermosura de esa visión y la noche mas perfumaba de mi vida!
Todo el barco olía a piña fresca, aromas de paraíso terrenal. Que bello ese recuerdo que tengo del Ecuador

Muchos años después, volví por esa tierra maravillosa, pero con otra intención: visitar el monumento más interesante del planeta:
“La mitad del Mundo”

Es una experiencia tan incomparable, tan surrealista tan increíble...nada tiene sombra, ni la gente, ni los objetos, ni los animales, no hay sombra!!! Los visitantes se paran en el norte, en el sur, con ambos pies, es realmente la línea que divide el mundo, en las afueras de Quito, capital de Ecuador.

Dicen que el planeta es un globo que como todo, ser u objeto tiene que tener una mitad y pues nuestra querida tierra tiene una mitad y esta el la “línea del Ecuador”

En este pueblo a menos de 30 kilómetros de Quito, en el cual se ven balcones y tejas color chocolate, la alameda con los bustos en bronce de todos los científicos de la expedición que descubrió la mitad del mundo: Charles Marie de la Condamine y Pierre Bouger entre muchos, es hermosa, los niños juegan, ponen sus pies en el norte en el sur, nada tiene sombra, es un fenómeno muy extraño la voz se apaga, el hombre se esfuma.

Estamos ante el monumento en la mitad del planeta, un pesadísimo globo de latón que descansa en la cumbre de un inmenso edificio de piedra concreta, pero no gira, esta quieto, inmóvil, atrapado en lo mas alto de esta ciudad discreta, pintoresca, casi de juguete con sus casitas coloniales, su templo antiguo de estilo español, cientos de callecitas y zaguanes la rodean. Es una escena de la “zona del crepúsculo” es la Línea del Ecuador!

Toda esta maravilla en nuestro hermoso continente sudamericano y allí debajo del planeta no es marzo ni septiembre. No es invierno ni es verano. Los rayos dorados del sol crean infinitas sombras y claroscuros.

La capital hierve, bulle, se abren las tiendas y de las cocinas de los restaurantes salen los olores de deliciosos aromas de fritadas, de llapichangos, patagones, sancochos, secos de gallina, tamales lozanos, yahuarlocros, papas con maní y mote. Sancochos de pescado, pucheros, guatitas, secos de gallina, bienmesabes y que mas...incomparables sabores de nuestra cocina latina, esos gustos increíbles, esas delicias.

Precisamente en la “mitad del mundo” allí se tuestan los cuys asados, al horno, bien rociados con una Pilsener y un buen trago de “shunir” para en la mañana siguiente asentar el “chukachaki”con un ceviche de esos inolvidables camarones y langostas del maravilloso país del Ecuador, donde se encuentran las Islas de los Galápagos.

Una visita a Quito de noche, es un paseo por la historia, que ciudad tan cuidada, colonial, blancas fachadas de bellas casas con balcones en los cuales, cualquier rato, parece que se escucha el trotar de unos corceles que por cualquier esquina fueran a aparecer, el Centro de Quito Histórico, una maravilla de la humanidad, ciudad serena, tranquila, perfume de flores, huertas frescas, olor de piñas que nunca olvide.

Quiero bailar un “pasillo” un “yaraví” un “pasacalles” por eso en estos Carnavales para Quito me voy!

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